domingo, 15 de marzo de 2020

Desde mi Tumba

Justo en el momento en el que intenté hablarles noté como levantaban la caja.
Escuchaba a la gente susurrar: “Démonos prisa, es el momento de enterrarlo”
La caja se agitaba y mi cuerpo oscilaba de un lado al otro mientras rebotaba en los hombros de los portadores.
Hubo unos segundos de silencio y comencé a escuchar como golpeaban las gotas de lluvia sobre la tapa de mi ataúd.
“Tap, Tap, Tap”
Los pasos de la multitud se aceleraron, aunque chapoteaban entre los charcos del camino.
Poco después se detuvieron y un olor inmundo y apestoso inundó mi caja.
Debía haber llegado al cementerio. Violentamente dejaron caer mi caja sobre el barro.
La humedad traspasó la madera barata de mi ataúd y entonces supe que ese olor tan desagradable no procedía del exterior. Venía de dentro de mi cuerpo en descomposición.
Pero no era yo quien lo producía. Eran los gusanos que se estaban comiendo mis entrañas.
“Chof, Chof, Chof”
Sonaba la arena que caía sobre mi caja
“Chof, Chof, Chof”
No podía dejar de pensar que me habían metido en agujero húmedo y estaban echando tierra sobre mí cuerpo.
“Chof, Chof, Chof”

Los muy idiotas se equivocaban
Creían que se libraban de mí.
Que nunca volvería a hablar de ellos
Se equivocaban

Ahora tengo todo el tiempo del mundo para contar lo que quiera desde mi tumba. Nada peor pueden hacerme.
Porque ellos son los que está muertos y enterrados no lo saben.
“Chof, Chof, Chof”

Lo contaré todo: “DESDE MI TUMBA”

“Chof, Chof, Chof”

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